Capítulo 118 VETE A LA MIERDA

Emma

El conductor asiente en silencio y pone el auto en marcha.

Mientras las luces de la ciudad pasan a toda velocidad al otro lado de la ventanilla, mi bolso comienza a vibrar de manera insistente contra mis piernas. Lo ignoro la primera vez. Vuelve a vibrar.

Saco el aparato a tientas y la pantalla...

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