Capítulo 80 ¡Es un loco imprudente!

Emma

El pulso me martillea con tanta violencia en los oídos que apenas puedo escuchar el murmullo constante de las oficinas del último piso. Mis dedos, congelados por el pánico, resbalan sobre la pantalla del teléfono. El buzón de voz de Ian vuelve a saltar por tercera vez consecutiva.

No contesta...

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