Capítulo 10 No me vas a rechazar esta vez

Anna

Frank tenía unos pantaloncillos algo pequeños para dormir, y eran holgados, aun así, le quedaba algo justos, y no me fue difícil bajárselos y poco después, sus bóxeres le siguieron.

Su “miembro” quedo al descubierto, y lo pude ver, a pesar de que seguía “dormido”, era tan grande como mi mano,...

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