Capítulo 87

—Qué raro. No empujé fuerte ni nada. ¿Cómo es posible que te hayas lastimado? ¡Déjame ver!

La ansiedad en la voz de Sofía era tan evidente que Robert abandonó por completo su fingimiento y la atrajo a un abrazo.

—No te preocupes, estoy bien. Ver que todavía te preocupas por mí, que todavía te pone...

Inicia sesión y continúa leyendo