Trece

—Él me daría cualquier cosa. Aún quiero huir. Si esto es todo lo que sueño, ¿por qué tengo tanto miedo de tu amor?

—Aviva—


Mis ojos se abrieron cuando llegó el sueño, y de inmediato me quedé mirando el techo pintado de marfil de la habitación. La respiración chocaba con un ritmo cardíaco anorma...

Inicia sesión y continúa leyendo