Capítulo 29 Te voy a enseñar a disparar

Trago saliva y luego separo los labios para respirar lo más parejo que puedo. Esperando. Anticipando su siguiente movimiento, pero sin estar del todo preparada.

¡ZAS!

Cuando su cinturón golpea mi piel, mi espalda se arquea y gimo con fuerza. Él se inclina enseguida hacia adelante y me tapa la boca...

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