Capítulo 52 ¡Era un vestido de 10.000 dólares!

—¡David!—chillo, cubriéndome al instante con las manos y luego tratando de mantener unidos los pedazos del vestido en el centro—. ¡No puedes hacer eso!

—Creo que ya lo hice—replica, agarrándome de la cintura y tirando de mí hasta sentarme en su regazo.

—¡Ese era un vestido de diez mil dólares!

—N...

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