Capítulo 59 Eras tan bueno para mí

—¡David!—le siseo, moviéndome para apartarlo de mí, pero él clava los ojos en los míos, frunce el ceño y luego me agarra el muslo, sujetándome contra él—. No puedes…

—Ajá.—le responde a quien sea que está al teléfono, interrumpiendo lo que iba a decir y después empezando a follarme despacio.

—¿Hab...

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