Capítulo 2 El obedece
Él obedeció y termino por morderla con fuerza la punta de su pezón, luego termino por chuparlo dejando un gran moretón… el miembro de Dorian volvió a despertarse dispuesto a otra batalla.
Mete la mano por debajo de la falta de la joven y termina por jalar la braga de la misma, al romperla lleva su mano hasta su coño para apoderarse de su clítoris por un momento, luego mete dos dedos al mismo tiempo en su orificio.
Toda ella estaba bastante mojada, el CEO baja el cierre de sus pantalones y saca su pene firme y erecto, luego abre una de las gavetas del lavado y saca un condón nuevo y se lo pone en facción de segundos.
Abre las piernas de ella bruscamente y lo mete con ímpetu, la morena hecha la cabeza hacia atrás mientras que él la penetra con fiereza y sin nada de delicadeza. La penetración era rápida, tanto, que los senos de ella se movían igual a como él la embestía.
La joven intento besarlo en los labios, pero Dorian esquivo su boca. A cambio de eso, tomó uno de sus senos y comenzó a chuparlo.
—¡Ahhhh! Si, más, más, quiero más, dame más duro por favor.
Así le gustaban las mujeres, que pidieran más. Él la complació y le daba duro, se separa un poco de ella y con la misma comenzó a frotar el punto rosado que ya estaba bastante hinchado.
—Me corro, siii, no pares…
La morena se aferró a sus hombros mientras que llegaba, él también comenzó a correrse mientras miraba la unión de su pene y el coño de ella.
Cuando terminaron, él volvió a lavarse.
—Eso estuvo aún mejor —le dice tirando la braga rota en la basura —. Pensaras todo el día que no llevo bragas.
—Quizás, ahora debes volver a trabajar. Tengo cosas que hacer —le dice fríamente.
Ella entiende, termina de acomodarse la ropa y sale del cuarto de baño. Dorian se pone la camisa luego de secarse el cuerpo, quería tomar un baño, pero tenía varias reuniones esa mañana.
Menos mal que había sido inteligente en ordenar a diseñar un baño con regadera, esos encuentros sexuales en su oficina siempre lo dejaban todo sudoroso y oliendo a mujer. Mira la hora en su reloj, ya se le estaba haciendo muy tarde. Era raro que la metiche de su secretaria no hubiera irrumpido en su oficina.
Ajusta su traje y finiquita los últimos detalles de su camisa. Se sentía relajado esa mañana después de haber tenido sexo, pero por alguna razón no se sentía satisfecho del todo. Y eso que esa morena le ofreció de todo.
Recuerda ese trasero, realmente estuvo muy bueno follarsela por el culo. Pero quería más, y no era precisamente de ella. Dorian niega, e intenta sacar esos pensamientos absurdos de su cabeza, siempre le pasaba lo mismo luego de cogerse a una mujer hasta el cansancio.
Nunca estaba satisfecho, ¿Qué mierda se necesitaba para que se sintiera satisfecho? A veces se enojaba consigo mismo.
Sale al interior de su oficina, justo cuando su secretaria entra con un montón de carpetas en la mano.
—Señor Borges —le dice como si estuviera avergonzada —. La reunión ya está lista, lo están esperando.
Por alguna razón, sospechaba que ella sabía más de lo que aparentaba hacer ver.
—Muy bien, Eliza, iré en un minuto.
—Aquí están todos los informes que me pidió. Los llevare a la sala de juntas.
El CEO asiente y la ve darse la vuelta, cuando lo hace, nota aquel enorme vientre abultado. Él niega, necesitaba una nueva secretaria con urgencia, Eliza no iba a durar mucho en el trabajo con aquellos 8 meses de embarazo.
