Capítulo 32 no puedo ir a tu casa

El CEO siguió fallándose el coño de su secretaria, se aferraba a sus caderas y seguía comiendo esa vagina que estaba demasiado húmeda y dulce. De vez en cuando subía su lengua hasta el ano de Catrina, lo lamia con fuerza sintiendo como las piernas de ella temblaban.

Eso provoca una sonrisa de satisf...

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