Capítulo 6 Estas muy buena
—Sí, mañana le organizo eso, señor Borges —él se sorprende por su aceptación —. Hasta mañana.
—Hasta mañana.
La ve caminar a duras penas hasta la entrada de su casa y niega.
—No vive para nada mal, y aun así trabaja como secretaria.
[…]
Eliza al entrar en su casa, y su hermana brinca sobre ella para abrazarla con fuerza.
—Por fin has llegado, tonta. ¿Cuánto más ibas a demorar?
—Tuve mucho trabajo, discúlpame. ¿Jorge no está?
—Ha dicho que llegaría tarde,
—Seguro es porque no ha podido ir a trabajar por la mañana. Bueno ven, vamos a conversar sobre algo importante.
—No quiero hablar de mi ex, por favor.
—No, de eso no es…
[…]
Dorian aparca el coche frente a una residencia enorme, unos minutos después una rubia de largas piernas se sube a su coche muy sonriente.
—Has demorado mucho.
—Lo lamento —contesta, reposando su mano sobre su pierna.
—¿A dónde me vas a llevar?
Dorian sonrió con malicia, no era un hombre al que se le viera entrando en un restaurante con una mujer, o saliendo en revistas de cotillas con modelos famosas. Tampoco besaba en los labios, pensaba que eso era muy íntimo para compartir con una mujer que solo le proporcionaría sexo.
Desde que su difunta prometida murió en aquel accidente de coche, él no volvió a involucrarse con otra mujer de manera personal. Y de eso hace 15 años, en todo ese tiempo solo se veía con mujeres de manera clandestina, en el que el sexo y placer reinaban.
Y a decir verdad, eso le gustaba mucho más que estar prometido a alguien que quizás no terminara quedándose a su lado.
—A un lugar especial…—responde poniendo el coche en marcha.
La rubia se emociona, hasta que al cabo de algunos minutos ambos aparcan en un lugar algo aislado y solitario. Pocos eran los coches que se estacionaban en ese lugar.
—¿Qué hacemos aquí?
—Ven aquí…
Ella lo mira estupefacta.
—¿De verdad? —pregunta al borde de la histeria.
—Sí, ven aquí —contesta metiendo la mano por debajo de su vestido.
—Solo vinimos para… —se calla al sentir que Dorian le mete un dedo en su coño y comienza a moverlo suavemente.
De manera automática, ella arquea su cuerpo y abre más las piernas para él. Dorian se suelta del cinturón de seguridad, sube el vestido de ella un poco más arriba y con el mismo movimiento introduje otro dedo dentro del coño de ella.
—¡Ahhhh! —gime la rubia.
Al cabo de unos segundos, ella eleva una de sus piernas sobre el tablero del coche y la otra sobre el volante.
Dorian bajo una de las tiras de su vestido descubriendo uno de sus senos el cual tomó con la mano para llevárselo a la boca y comenzar a chuparlo al mismo ritmo que la masturbaba.
—Dorian, te quiero dentro de mí, ahora mismo —gime la rubia mientras movía su cuerpo como una gata en celo.
Él se acomodó en su asiento, saco un preservativo de la guantera, abrió su pantalón y se sacó la polla.
—Chúpalo primero, nena —la toma del cabello y la baja hacia su firme polla.
La rubia se tragó por completo toda su polla, comenzó a chupárselo con ganas mientras que él la guiaba con la mano. Inclina la cabeza hacia atrás y disfruta del placer que ella le estaba proporcionando.
—Sigue así, chúpalo rico —musita jadeante.
Cuando se sintió al borde, detiene a la rubia y se pone el condón. Luego de eso la toma de las caderas y se la sube encima, toma su polla con la mano centrándola en medio de su coño bien depilado.
Baja su cadera bruscamente metiendo todo su pene en su interior arrancándole un fuerte gemido placentero a la rubia que le produce placer.
—Mierda, pero que bueno esta tu coño.
