Capítulo 30 GRAN IDIOTA

—S-s-sí, señor.

—Más te vale— susurró con voz ronca, sus labios recorriendo mi cuello, y yo lo eché hacia atrás, dándole más espacio para dejar sus besos ardientes. Abrí las piernas y él se colocó cómodamente entre ellas, sintiendo cómo se me subía la falda. —Porque realmente no me gusta compartir,...

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