Capítulo 38 TE AMO POR SIEMPRE

SAMANTHA

Era el día siguiente, apenas había dormido anoche. Me senté en la silla junto a una ventana, me tapé con la manga los dedos que envolvían mi taza llena de café. Mis rodillas tocaban mi pecho, la nieve caía del cielo haciendo que el suelo se viera completamente blanco. Me llevé la taza a la...

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