Capítulo 121

Nina tragó saliva con dificultad; por alguna razón tenía la garganta seca a pesar de que acababa de terminar un vaso de jugo. Sentía una mala corazonada. Pero, pensándolo bien, no era imposible que este jefe fuera en realidad una buena persona. Quizá solo era Nina, que se comía demasiado la cabeza.

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