Capítulo 128

Lavinia, vestida con una bata de seda y con una copa de vino tinto en la mano, permanecía de pie en silencio entre las sombras del segundo piso.

Observaba cómo el rostro de Elowen alternaba al instante entre un encanto seductor y una intención asesina.

—El lobo pierde el pelo, pero no las mañas.

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