Capítulo 14

El tiempo pasaba, segundo a segundo.

Clea estaba apoyada contra la fría pared, con los brazos cruzados; su rostro, usualmente lleno de vida, ahora solo mostraba una palidez casi insensible.

Su mirada estaba clavada en aquellas puertas firmemente cerradas, como si intentara perforarlas con los ojos...

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