Capítulo 24

La noche se había profundizado.

Fuera del departamento de pacientes internos del Centro de Salud Serenidad, solo quedaban unas pocas farolas solitarias, proyectando largas y desoladas sombras en el suelo.

La brisa nocturna traía un frío que calaba los huesos, despeinando los mechones sueltos del c...

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