Capítulo 28

De repente, a Thaddeus pareció ocurrírsele una idea, un destello malévolo brillando en sus ojos carmesí.

Volvió a tomar su teléfono, sus dedos deslizándose rápidamente por la pantalla mientras marcaba el número de la mansión Getty.

Cuando la llamada se conectó, la voz de Kenna se escuchó.

—¿Señor...

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