Capítulo 34 34

Mateo:

Me maldigo una vez más, mientras espero con impaciencia que el artefacto que coloque en el dedo de Elizabeth arroje la medición de oxígeno en sangre, no debí salir de aquí, debí saber que no se quedaría quieta, ¿Cuándo esta morena paso más de dos horas tranquila? Nunca, jamás.

— Si no dejas...

Inicia sesión y continúa leyendo