Capítulo 38 38

— Eso está bien, a Candy le pondrá muy feliz. — prefirió guardar silencio, hasta que Lucero al fin lo dejo frente a su escritorio.

— Esto… no lo tomare como un pedido a mi familia. — aseguro la castaña, pues era sabido por todos que si le pedias un favor a los Bach tarde o temprano debería pagarlo....

Inicia sesión y continúa leyendo