Capítulo 40 40

Me quedo en silencio, viendo como el gran verdugo, asesino de asesinos, se larga casi a rastras, y mi padre se arregla su cabello.

— Te das cuenta de que pudo matarte, ¡¿sabes siquiera quién es?! — grito entrando en pánico, terror de que por mi culpa algo le suceda a este idiota.

— Por mi puede se...

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