Capítulo 80 80

Elizabeth:

Las manos de Mateo aferrando el volante del automóvil llaman mi atención, la forma en como sus venas se marcan y como sus nudillos quedan blancos ante la fuerza ejercida, mientras su boca no deja de lanzar groserías.

— Siempre supe que algo así sucedería, lo sabía por un demonio. — soy ...

Inicia sesión y continúa leyendo