Capítulo 92 Noventa y dos

Nos despedimos y guardo el teléfono. Tomo un taxi y unos minutos después el auto  se detiene frente al edificio. Pago el viaje y bajo sin esperar a que el conductor termine de darme el cambio. Subo las escaleras casi corriendo, con el corazón acelerado y una sola idea en la cabeza: sacar a las niñas...

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