Capítulo 114 Capítulo ciento catorce

Cuando me aparto, me sonríe con los ojos un poco vidriosos en ese éxtasis postorgásmico.

—Mierda, eres increíble, nena. Te amo muchísimo —le digo.

Ella se sonroja un poco.

—Yo también te amo, Ryder.

Raikin la toma de la cadera y la hace girar hasta que queda frente a él.

—Ryder tiene razón. ...

Inicia sesión y continúa leyendo