Capítulo 222 Capítulo doscientos veintidós

Asiento con la cabeza, emocionada, y le sonrío.

—Sí, lo es.

Reece sonríe.

—¿Podemos verlo?

—Claro que no, y nada de espiar tampoco —digo, riéndome un poco ante la expresión ofendida de su cara.

Reece sonríe y se inclina para besarme.

—Bueno, entonces supongo que es bueno que nuestra boda esté ...

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