Capítulo 51 Capítulo cincuenta y uno

—Son terribles —digo, estallando en un ataque de risa, incapaz de detenerme.

—Sabes que nos amas —dice Raikin, chocando su hombro contra el mío.

—Por supuesto que sí —le sonrío—. ¿Cómo podría no amarlos cuando me cuidan tan bien?

—Te amo, nena —Raikin me besa la mejilla—. Estoy muy feliz de que h...

Inicia sesión y continúa leyendo