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—Ha aparecido, viva— dijo Mianca irritada mientras caminaba hacia la puerta del dormitorio.

Mianca abrió la puerta y Edwin miró a Aneska, que seguía sentada en la cama.

—Llegas a casa haciendo un escándalo, es molesto— maldijo Mianca.

Pero a Edwin no le importó y simplemente pasó junto a Mianca, ...

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