Capítulo 17 El filo del abismo

ANTONELLA

​​Miro a Marco. Está de pie junto al escritorio, con el pecho subiendo y bajando, los puños cerrados y la mandíbula tan tensa que parece a punto de fracturarse, y a mi el corazon me salta por lo que acaba de hacer.

​—¿Estás completamente loco, Marco? —estallo de repente —. ¡¿Te has vuelt...

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