Capítulo 8 Perder el control

MARCO

​Observo la puerta doble de mi despacho con los brazos cruzados sobre el pecho, ​escucho el eco seco de unos pasos firmes aproximándose por el pasillo.

​La puerta se abre y Antonella Mercier aparece en el umbral.

​No lleva la bata de algodón basto del taller. Y su sencilles la hace ver como...

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