Capítulo 31 El Sr. Elikin tiene a alguien que le gusta

La mandíbula del subastador se quedó colgando, el rostro congelado por un segundo. Tras una breve pausa, por fin soltó de golpe:

—¡Treinta millones de dólares!

Toda la sala quedó en un silencio sepulcral, como si hasta el aire hubiera dejado de moverse.

Claro, en una subasta como esta podía pasar...

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