Capítulo 332 Ella ya es suya

Serena nunca había sentido algo así antes: que la besaran hasta que se le aflojaran las piernas, incapaz de mantenerse firme.

Al final, Adrian la levantó, se sentó en su silla de oficina y la acomodó sobre su regazo.

Serena lo fulminó con la mirada, un poco resentida.

Adrian miró sus labios rojos...

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