Mala sangre

ROMANY

*Como tantos otros días antes de este, estoy sentada a solas en la sala de espera del doctor Saul, con un licuado de aguacate y plátano bamboleándose sobre el rebote nervioso de una rodilla y una revista vencida abierta frente a mí. Finjo leer esa maldita cosa, como siempre, cuando un fa...

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