Capítulo 33 Capítulo 33. ¡Hola, pequeña!

Con esas palabras pronunciadas por Aiden comenzamos un vicioso ciclo. La propia arena, el mar y luego su cama, fueron partícipes de nuestra conexión. Testigos de nuestra unión física y espiritual. Varias veces.

«Glotona». Mi subconsciente me hace reír pícaramente. Gesto que supongo refleja mi r...

Inicia sesión y continúa leyendo