Capítulo 10 No le estoy pidiendo permiso

Oriana estaba de pie junto al escritorio, todavía con la ropa de entrenamiento pegada al cuerpo, las botas manchadas de barro y el cansancio marcado en el rostro.

Tres golpes sacudieron la puerta.

No necesitó preguntar quién era.

Cuando escuchó la voz de su padre al otro lado, uno de sus pies...

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