Capítulo 107 Una traición imperdonable.

Oriana abrió la puerta del auto apenas reconoció a Donato Santillán. Bajó con la carpeta en las manos y trató de acomodarse el cabello, esperando que él no notara cuánto había llorado.

—Profesor, traje los documentos que me pidió —dijo, extendiéndoselos—. Creo que están todos.

Donato recibió l...

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