Capítulo 126 Lo que todavía puedo salvar

Oriana abrió los ojos cuando una enfermera terminó de controlar el suero y acomodó la colcha sobre sus piernas. Intentó incorporarse, pero una molestia en el abdomen la obligó a permanecer recostada.

—Despacio, querida. Todavía estás recuperándote de la anestesia —le indicó la mujer—. Voy a avis...

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