Capítulo 128 Nunca sintió pena

Camila dejó la taza de café sobre la mesa cuando vio el nombre de Josefa Valdés en la pantalla de su teléfono. Habían pasado unas horas desde su última conversación a la salida del hospital y, por la insistencia de las llamadas, supuso que algo importante había ocurrido.

—Josefa, querida, ¿cómo...

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