Capítulo 28 El talento que nadie veía

A las cuatro cuarenta y cinco, Oriana empujó la puerta de Planificación procurando no hacer ruido. Donato Santillán ya estaba allí, rodeado de documentos sobre la mesa central y con una taza de café entre las manos.

—Llegás dos minutos tarde.

Oriana consultó el reloj y dejó la carpeta.

—Llegu...

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