Capítulo doscientos veinticinco

Jayce

Rose va a levantarse de la cama, pero la detengo. —¿A dónde vas?

Hemos pasado las últimas horas desnudos y recuperando el tiempo perdido de las últimas semanas en la cama. He extrañado la intimidad entre nosotros, pero no solo eso, por supuesto.

—Necesito ir al baño. Regreso enseguida—...

Inicia sesión y continúa leyendo