Capítulo 9 Obstaculo inesperado -parte 2

― ¿Tu coche está abajo? ―le pregunté disimuladamente cuando no había nadie cerca de nosotros. Habíamos avanzado unos treinta metros de aquel largo pasillo dirigiéndonos siempre con la mirada al frente, mirando las puertas del elevador.

―Emi, ¿se te olvidó que mi coche te lo presté a ti y tú lo dejaste aparcado en la acera frente a la mansión de tu jefe?… mi coche fue remolcado por la policía y no he podido ir a reclamarlo por miedo a salir de este lugar.

Aquella información ponía las cosas más cuesta arriba, pero no por ello íbamos a dejar de avanzar. Los últimos pasos estaban a punto de dejarnos a la entrada del ascensor, cuando escuchamos una voz detrás de nosotros que me llamó por mi nombre. Mis piernas, que no sentían nada, sintieron en ese momento un congojo de terror.

― ¡Emi! ―exclamó aquella voz que se me antojaba familiar y conocida. Entonces, al mismo tiempo, Ana y yo, giramos el rostro al mismo tiempo para ver como Ethan corría hacia nosotros con una mirada de confusión en su rostro.

―Ethan ―espetó Ana con un gesto incierto que yo le escuché sin decir nada, sin entender del todo a que se refería cuando lo decía.

― ¿Qué demonio está pasando aquí? ―la pregunta de Ethan fue dirigida simultáneamente tanto a Ana como a mí. En su mirada confundida pude descubrir cierto aire de felicidad ahora que me veía que había vuelto a despertar, pero de manera también muy enfática se remarcaba un reclamo que no terminaba de entender en que se fundamentaba.

―Ethan baja la voz por favor ―le pidió Ana haciéndole gestos con el rostro mientras miraba en todas las direcciones―, Emi despertó hace rato y necesita salir de aquí cuanto antes.

Ethan bajó la mirada al poco tiempo, como si le costara poder mirarme, entonces yo le sonreí tímidamente aun sin tener del todo claro lo que debía decir. Después de todo, antes de que mi coche se estrellara contra el poste de la vía y también antes de que Rebeca me dañara la vida de manera tan drástica, yo había estado a punto de elegirlo a Cristian antes que a él a pesar de que él había estado a mi lado de manera constante e incondicional. Por eso, aunque yo nunca le había dado una esperanza tangible a Ethan, no podía no sentirme culpable de cierta manera ahora que tenía que mirarle a los ojos, sin embargo, por el bien de mi cometido, me esforcé grandemente para mantener la compostura y hablar con sinceridad pidiéndole de su colaboración.

―Ethan hay muchas cosas que no sabes y que yo quiero explicarte, pero antes de saber todo eso necesito que me digas si viniste en tu camioneta hasta aquí.

Mi pregunta tomó fuera de base a Ethan, quien frunció en entrecejo antes de responder de forma afirmativa con un movimiento de su cabeza.

― ¿Pero qué tiene que ver mi camioneta en todo esto Emi?

―Lo entenderás Ethan, pero ahora mismo solo necesito salir de aquí, por lo que te agradecería si eres tan amable de llevarme al lugar donde debo ir.

Al solicitarle su ayuda, lo que menos podía esperarme, después de haber contado con su apoyo irrestricto todo ese tiempo, era que Ethan en ese preciso momento encontrara el impulso para decirme que no rotundamente.

―Lo siento Emi, pero no puedo apoyar tu locura. Estuve contigo en todo este tiempo quedándome callado y guardando silencio, a pesar de que sabía que al final de cuentas todo lo que ocurría solo era parte de tus planes de estar cerca de él, pero no pienso ser parte de esto… ese tipo te hace mal y tú lo tienes que entender de una buena vez.

―Ethan, no, las cosas no son como tú crees ―Ana le explico interrumpiendo la explicación de él, pero su intención de conciliación terminó interrumpida por una exclamación grosera de Ethan, quien parecía del peor humor del mundo en ese momento.

― ¡Ana por el amor de Dios! No me digas que ahora piensas apoyarla en esta locura con ese sujeto… tú sabes bien que es una estupidez.

―Ethan, lo siento mucho, pero las cosas que están en juego van mucho más allá de un simple capricho de amor… sé que las cosas son muy confusas ahora mismo… pero de verdad necesito tu ayuda… ¿Puedo contar con mi amigo?

Ethan me escuchó al decirle aquellas palabras que me salían del corazón. Él no había dejado de ser mi amigo ni por un segundo y a pesar de todas las dificultades que habíamos tenido que vivir y afrontar, yo lo seguía apreciando con todo mi corazón; sin embargo, Ethan se plantó firme en esa nueva determinación suya, negando con franca sinceridad.

―Lo siento Emi, ya me cansé de apoyar esta estupidez tuya y no pienso permitir que sigas desgraciando tu vida por seguir detrás de ese sujeto que no vale la pena… ya mismo notificaré a la gente de seguridad.

Ethan sentenció aquello con un gesto de indiferencia, ni siquiera mi mirada acongojada le hizo un mínimo de afecto. Sentí de momento que todo se nos echaba a perder, fue entonces que vi a Ana moviéndose con una agilidad impresionante y con solo un paso se plantó frente a Ethan estrellando su rodilla en la entrepierna de él.

Ethan cayó como un peso muerto al suelo, al tiempo que Ana volvía a colocarse detrás de mi silla para adentrarnos en el ascensor. Antes de que la puerta se cerrará puede mirar por última vez el rostro de Ethan lleno de furia que se retorcía sobre el frío suelo del pasillo.

Capítulo anterior
Siguiente capítulo