Los hombres del bar

Mi mandíbula temblaba con fuerza, oleadas de agonía atravesaban mis brazos, mis piernas, mis hombros. Cada parte de mi cuerpo era un conducto de un dolor inmenso mientras daba vueltas en el coche, golpeando mis brazos, mi cuerpo, mi cabeza, todo.

Y justo cuando chocamos con fuerza contra el pastiza...

Inicia sesión y continúa leyendo