La división

Mi puño chocó directamente contra el costado de su cabeza. Y lo escuché gemir de dolor. Pero eso no fue suficiente para calmar la rabia que hervía en mis venas.

Deseaba, en este mismo momento, golpearlo hasta que liberara cada onza de furia que tenía dentro. Pero él no iba a sobrevivir eso. Podría...

Inicia sesión y continúa leyendo