EPÍLOGO: CAPÍTULO FINAL

Ese día no debería haber sucedido.

Padre nunca debería haber muerto.

Estos pensamientos recorrían la mente de Marco Tinirello mientras se acomodaba en un banco de la iglesia de Santa María esa tarde. Un banco en la parte trasera de la iglesia. Cuanto menos lo notaran, mejor.

Se ajustó aún más, desli...

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