Capítulo 31

Verónica se sienta en la cama dejando que la manta caiga hasta su cintura, exponiendo sus pechos y estirando los brazos por encima de su cabeza.

—Vaya, eso es una vista para despertar en la mañana. Definitivamente no me importaría ver tetas así todos los días—. Una voz desconocida viene desde al la...

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