Capítulo 34

Javier le da la espalda a Jesús y se sienta en la silla en la que estaba sentada Verónica.

Verónica sonríe y mira de nuevo a Jesús.

—¿Qué decías?

—Escucha, perra. No me vas a tocar —dice él mientras la fulmina con la mirada.

—Oh, mira, ni siquiera tengo que tocarte con las manos. Esa es la parte...

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