Capítulo 37

—Sí, amor. Es por aquí—. Él señala con el pulgar hacia el pasillo opuesto. Verónica lo sigue por el pasillo hasta el gimnasio.

Suben un tramo de escaleras hasta un gimnasio en el segundo piso. Ella se quita los zapatos y empieza a correr por la sala. No se da cuenta de que hay guardias en el gimnas...

Inicia sesión y continúa leyendo