Sesenta y cuatro

Tyler la miró por un momento, apretando la mandíbula. Parecía estar buscando las palabras adecuadas, pero lo que quería decir no salía fácilmente. Finalmente, exhaló bruscamente, su tono más bajo esta vez.

—No me afecta, Raina. Es solo... distrae. Eso es todo.

La había mirado como miraría una reba...

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