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—Tengo algunas preferencias —añadió rápidamente, recuperando la concentración—. Nada demasiado drástico. Luz natural. No muy lejos del centro. Una buena cocina.

—Planeas cocinar mucho, ¿eh? —bromeó ella.

—Planeo intentarlo —corrigió él—. No prometo nada. No cocino a menudo, pero cuando lo hago, de...

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