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Sí, lo haría. No podía evitarlo. Estaba subiendo una escalera, un peldaño a la vez, y él la empujaba a ir más rápido. Cada vez más rápido. La reclamaba, más y más hondo con cada embestida.

Deslizó la mano libre entre ambos y le frotó el clítoris con un movimiento circular.

—Ahora, Liv. Córrete par...

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