127

Olivia se inclinó hacia delante sobre su escritorio, escuchando.

—Podríamos abrir otra botella de vino —continuó él—. Tal vez colocarnos un poco y ver alguna tele pésima.

Luego añadió, con toda naturalidad:

—Y después podría hacerte el amor con pasión, con mucha pasión, por verte tan bonita toda ...

Inicia sesión y continúa leyendo